Lo que hace que la escena del hotel del amor sea tan brillante y positiva no es solo el evidente fan service, sino lo absurdamente real y humana que se siente. En la mayoría de los animes, estas situaciones se sienten forzadas o caen en clichés aburridos. Aquí, es un choque de trenes de hormonas, vergüenza y malentendidos que cualquiera que haya tenido 15 o 16 años puede entender (¡y sufrir!).
Marin Kitagawa decide hacer una sesión de fotos de su nuevo cosplay de Liz-kyun, y el único lugar disponible con la estética adecuada resulta ser una habitación de un hotel temático. A partir de ahí, el episodio se convierte en una clase maestra de cómo romper la tensión con comedia pura.










